{"id":49,"date":"2020-04-10T10:31:47","date_gmt":"2020-04-10T10:31:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gonzalochillida.com\/?page_id=49"},"modified":"2020-11-01T12:38:32","modified_gmt":"2020-11-01T12:38:32","slug":"en-la-intimidad-del-estudio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/textos\/en-la-intimidad-del-estudio\/","title":{"rendered":"En la intimidad del estudio"},"content":{"rendered":"<p><strong>En la intimidad del estudio<\/strong><br \/>\nAlicia \/ Javier Chillida<\/p>\n<p><em>Este momento<\/em><br \/>\n<em>es mar, mar, s\u00f3lo mar.<\/em><br \/>\n<em>Sin costas, sin rocas,<\/em><br \/>\n<em>s\u00f3lo viento y mar.<\/em><br \/>\n<em>Viento y mar.<\/em><br \/>\n<em>S\u00f3lo viento y mar.<\/em><\/p>\n<p>Joaqu\u00edn Gurruchaga (1)<\/p>\n<p>Esta exposici\u00f3n es un primer esbozo retrospectivo de la obra de Gonzalo Chillida, que aprovecha la intimidad del espacio de la ganbara del Koldo Mitxelena Kulturunea para presentar una selecci\u00f3n de las obras que \u00e9l mismo preserv\u00f3 a trav\u00e9s del tiempo y que, como una colecci\u00f3n privada, fueron retiradas de la venta y cuidadosamente guardadas en su estudio durante a\u00f1os. Se trata, en su mayor\u00eda, de \u00f3leos en peque\u00f1o y medio formato, fechados desde los a\u00f1os cincuenta hasta el final de su vida. Los primeros bodegones, en los que la geometr\u00eda es protagonista en la b\u00fasqueda de una forma y concepto, son sucedidos por las formas, donde experimenta con esculturas en yeso y collages, en las que la naturaleza es el modelo fundamental: la cristalizaci\u00f3n de los minerales, las huellas en los f\u00f3siles, las formas estratificadas de las rocas, la superposici\u00f3n de los planos de las monta\u00f1as&#8230; Todas ellas constituyen un terreno de experimentaci\u00f3n, hasta hallar en 1960 ese espacio que se convierte en un emblema para apresar la belleza y el misterio de lo real: el l\u00edmite entre el mar y la arena, donde se hace duradero lo m\u00e1s fugitivo, el reflejo de la luz del cielo sobre el rastro del agua. A partir de aqu\u00ed, la secuencia cronol\u00f3gica de su trabajo se desdibuja y la tem\u00e1tica se abstrae, hasta llegar a las \u00faltimas obras fechadas en 2007. El descubrimiento de este lugar intermedio abre la serie arenas que se convierte en el tema central de su obra, junto a las marinas, los cielos y los bosques, sin olvidar nunca el paisaje que recrea en las vistas de su ciudad, de los montes o de Castilla, donde la bruma, la nieve o la luz son protagonistas.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n de obra refleja en esta muestra la tensi\u00f3n entre las dos escalas en las que oscila la pintura de Gonzalo Chillida, micro y macro. Es aqu\u00ed en donde se revela su personal visi\u00f3n ante la naturaleza, en la que hace convivir amplias vistas en un m\u00ednimo espacio pict\u00f3rico, as\u00ed como la magnificaci\u00f3n de un m\u00ednimo detalle del paisaje ampliado en un gran lienzo. En este sentido, podr\u00edamos pensar en lo que denominan los cient\u00edficos una \u201cdimensi\u00f3n fractal\u201d (2), una nueva imagen dentro de la totalidad compuesta por un orden natural oculto, que puede revelar m\u00e1s de los modos en que la regularidad y la estabilidad, dentro de ese mismo orden, pueden nacer de la turbulencia y del azar subyacentes.<\/p>\n<p>En 1965 Gonzalo Chillida colabora en el libro de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, El Nuevo Mar, con el editor Rafael Casariego: \u201cVolvi\u00f3 Chillida con varios bocetos y comenz\u00f3 sus litograf\u00edas para el libro. \u00bfCu\u00e1ntas desech\u00f3? Creo que ni \u00e9l mismo lo sabr\u00e1. Cada vez que iniciaba su quehacer sobre una nueva piedra, conceb\u00eda el mar con menos referencias visuales pero al mismo tiempo con caracteres m\u00e1s tect\u00f3nicos y, parad\u00f3jicamente, a la vez que el mar iba perdiendo elementos concretos y significado iba ganando ritmo, libertad, sentido y sus manchas fundi\u00e9ndose en ilusoria realidad; en cada nueva prueba iba deshaciendo la noci\u00f3n del tiempo y de las formas para acercarse m\u00e1s al mar absoluto\u201d (3).<\/p>\n<p>Para Antonio Saura algunas obras de Gonzalo Chillida, a pesar de su peque\u00f1ez, producen la impresi\u00f3n de estar contemplando obras de dimensiones mucho mayores, hallando en ellas una diversidad de situaciones inscritas en un espacio expansivo, en principio prolongable en todos los sentidos. \u201cComo si las im\u00e1genes que contemplamos no fueran m\u00e1s que un fragmento de un fen\u00f3meno pl\u00e1stico mucho m\u00e1s vasto, permitiendo a la mirada &#8211; e incluso oblig\u00e1ndola- a proseguir su recorrido fuera ya de los l\u00edmites del cuadro. Este espacio, ocupado con elementos transparentes, livianos y vaporosos, est\u00e1 sin embargo construido, parad\u00f3jicamente ordenado, pues bajo su apariencia fluida y azarosa existe una verdadera composici\u00f3n subyacente, una invisible osamenta que lo sustenta. En las arenas la referencia a la realidad nunca es expl\u00edcita, siempre el mar, el cielo, la arena &#8211; un paisaje mar\u00edtimo transformado en escenario mental\u201d (4). Tal y como sucede en el arte oriental, Chillida se aproxima a la pintura como si la imprecisi\u00f3n y la bruma, lo que se entrev\u00e9, fuera el \u00fanico modo de transmitir su pasi\u00f3n por la naturaleza, eludiendo una visi\u00f3n n\u00edtida y directa.<\/p>\n<p>Durante su vida, Gonzalo Chillida eludi\u00f3 hablar p\u00fablicamente sobre su trabajo. No obstante, en un escrito descubierto recientemente, argumenta: \u201cSoy muy amante de la naturaleza. Estos colores y estas brumas que se ven en mis cuadros existen realmente en nuestro paisaje, aunque a veces los idealizo y salen de la realidad, convirti\u00e9ndose en pintura abstracta. La mar me atrae de una manera muy especial. Nunca quise vivir sin verla. Esto no quiere decir que solo me impresione este paisaje, pues tambi\u00e9n me emociona Castilla, con sus grises, ocres y tierras rojas, sus llanuras como mares\u201d (5). Es esta idea la que conduce a Miguel Zugaza a calificar a Chillida, dentro de su generaci\u00f3n, como \u201cel primer paisajista entre los abstractos\u201d (6).<\/p>\n<p>Gabriel Celaya nos previene de una f\u00e1cil lectura impresionista de esta pintura, calific\u00e1ndola de metaf\u00edsica, en cuanto a que lo que nos revela es la soledad c\u00f3smica del ser. \u201cA este nivel, las diferencias entre lo abstracto y lo figurativo dejan de tener sentido. Lo que ahora reina es lo fisiogn\u00f3mico del universo en todos sus \u00f3rdenes, es decir, aquellas formas de manifestaci\u00f3n del ser que van m\u00e1s all\u00e1 de la figuraci\u00f3n que, seg\u00fan decimos, entendemos, cuando en realidad no hacen m\u00e1s que referirnos a algo que no son ellas mismas\u201d (7).<\/p>\n<p>Chillida admiraba el campo de color y la fuerza de las obras de Rothko, la intensidad y el despojamiento de T\u00e0pies, la sobriedad de los \u00faltimos paisajes litorales de Braque. Y la libertad y la pincelada de Goya, siempre Goya&#8230; A Monet, otro de los artistas que apreciaba, le preocupaban, al final de su vida, lo que el llamaba las \u201cinstantaneidades\u201d. La naturaleza era as\u00ed percibida en su atomizaci\u00f3n. En sus \u00faltimos a\u00f1os, se dedic\u00f3 a pintar una y otra vez la charca que hab\u00eda en su jard\u00edn de Giverny, paisajes acu\u00e1ticos que reproducen tanto el propio curso del agua como un horizonte que carece de bordes. Seg\u00fan sus palabras, atend\u00eda sumisamente al instinto \u201cporque de nuevo he descubierto los enormes poderes de la intuici\u00f3n, a los que dejo predominar en mi obra, y as\u00ed he podido identificarme con el mundo creado y perderme en \u00e9l\u201d8. La mirada microsc\u00f3pica encuentra un mundo inestable de metamorfosis, una b\u00fasqueda insaciable de ese instante natural en el que la sensaci\u00f3n se prolonga. Este legado, de un pintor casi ciego, ser\u00e1 esencial para los artistas de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>En paralelo a la pintura, Gonzalo Chillida realiza una exhaustiva labor fotogr\u00e1fica que conforma un extens\u00edsimo atlas paisaj\u00edstico, formado por miles de fotograf\u00edas, del que por primera vez se muestra al p\u00fablico un peque\u00f1o fragmento. A las fotograf\u00edas captadas con la c\u00e1mara anal\u00f3gica Leica desde los a\u00f1os cincuenta, reveladas manualmente por \u00e9l mismo en b\/n, le suceden las realizadas en color digital. Todas responden a una mirada recurrente y determinada que persigue dentro del instante una cualidad atmosf\u00e9rica o un encuadre \u00f3ptimo. En ocasiones compone fotomontajes para obtener una visi\u00f3n m\u00e1s amplia o una panor\u00e1mica y desarrollar extensas series con variantes de un mismo motivo en instantes casi simult\u00e1neos. La fotograf\u00eda se convierte a veces en la base o sujeto principal de sus pinturas.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000 Gonzalo \u2013nuestro padre\u2013 colabora con el arquitecto Xabier Unzurrunzaga en el proyecto de la iglesia de Benta-Berri, donde pinta in situ el mural del \u00e1bside, en colaboraci\u00f3n con su hijo Juan Chillida. Egunsentia\/Amanecer, t\u00edtulo de la obra, es uno de los motivos recurrentes en su pintura: un mar de monta\u00f1as, la vista sobre los valles interiores de Gipuzkoa y Navarra bajo la niebla. En 2005 surge el Pabell\u00f3n de Igeldo -un proyecto de Alicia Chillida en colaboraci\u00f3n con el arquitecto Luis Enguita- enclavado en la ladera exterior del monte, lugar al que Gonzalo en sus \u00faltimos a\u00f1os acud\u00eda casi a diario al atardecer para fotografiar el crep\u00fasculo, \u201cel cielo, ese otro infinito puro que no tiene otro semejante natural que la mar\u201d (9). Para cada pared del pabell\u00f3n pint\u00f3 un cuadro y quiso que el muro que mira al mar quedase vac\u00edo. El Pabell\u00f3n de Igeldo responde al sue\u00f1o de Gonzalo Chillida de tener un estudio en este lugar, un lugar para la soledad y la quietud. Un sue\u00f1o que a\u00fan se mantiene vivo entre nosotros.<\/p>\n<ol>\n<li>Joaqu\u00edn GURRUCHAGA, <em>El suave aire del mar en todas partes<\/em>, 2.XXX, Ed. Calambur, Madrid, 1996.*<\/li>\n<li>J. Y BRIGGS.; F.D PEAT., <em>Fractales<\/em>, 18 or. Ed. Digital, 2000.<\/li>\n<li>Juan Ram\u00f3n JIM\u00c9NEZ, <em>El Nuevo Mar <\/em>(pr\u00f3logo de Rafael P\u00e9rez Delgado). Edici\u00f3n numerada y firmada con 11 litograf\u00edas de Gonzalo Chillida. Col. Tiempo para la Alegr\u00eda. Ed. D\u00edaz Casariego, Madrid 1965.<\/li>\n<li>Antonio SAURA, <em>El mar de Gonzalo Chillida. <\/em>Galer\u00eda Elvira Gonz\u00e1lez, Madrid 1994.*<\/li>\n<li>Archivo Chillida Ameztoy. Documento manuscrito del autor, s.t.\/ s.f.<\/li>\n<li>Miguel ZUGAZA, <em>Gonzalo Chillida. Pintura.<\/em> Museo del Prado, Madrid 2006.<\/li>\n<li>Gabriel CELAYA, <em>Gonzalo Chillida.<\/em> Galer\u00eda Theo, Madrid 1979.*<\/li>\n<li>Daniel WILDESTEIN, <em>Claude Monet.<\/em> Biograf\u00eda y cat\u00e1logo razonado, vol. IV. Lausana-Par\u00eds 1985.<\/li>\n<li>Francisco CALVO SERRALLER, <em>Pintar al l\u00edmite<\/em>. Ed. Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1989.<\/li>\n<\/ol>\n<p>* Recopilado y referenciado en el libro <em>Gonzalo Chillida. Pintura\/Paintings,<\/em>\u00a0Edici\u00f3n Alicia Chillida. Tf Editores, Madrid 2006.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Gonzalo Chillida. <\/em>Cat\u00e1logo exposici\u00f3n, Sala Ganbara, KM Kulturunea, Donostia-San Sebasti\u00e1n, 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la intimidad del estudio Alicia \/ Javier Chillida Este momento es mar, mar, s\u00f3lo mar. Sin costas, sin rocas, s\u00f3lo viento y mar. Viento y mar. S\u00f3lo viento y mar. Joaqu\u00edn Gurruchaga (1) Esta exposici\u00f3n es un primer esbozo retrospectivo de la obra de Gonzalo Chillida, que aprovecha la intimidad del espacio de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":12,"menu_order":5,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-49","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/49","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/49\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4295,"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/49\/revisions\/4295"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/12"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}