{"id":3577,"date":"2020-10-08T15:05:23","date_gmt":"2020-10-08T15:05:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gonzalochillida.com\/?page_id=3577"},"modified":"2020-11-01T12:43:57","modified_gmt":"2020-11-01T12:43:57","slug":"la-idea-del-norte","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/la-idea-del-norte\/","title":{"rendered":"La Idea del Norte"},"content":{"rendered":"<p><strong>La idea del Norte<\/strong><br \/>\nAlicia Chillida &#8211; Benito Mac\u00edas Cant\u00f3n<\/p>\n<p><em>El agua, en verdad, no refleja el cielo sino porque mi esp\u00edritu lo refleja; igual es su serenidad, su transparencia y su tranquilidad.<\/em><br \/>\nH.D. Thoreau, <em>Diario.<\/em> Agosto, 1851.<\/p>\n<p>Una ventana orientada al norte, en busca de una luz constante, fr\u00eda, sin cambios bruscos, estable y serena. As\u00ed es el lugar que Gonzalo Chillida elige para pintar, en silencio, a diario, a veces acompa\u00f1ado por la m\u00fasica. Su estudio, una <em>ganbara<\/em>* frente a la bah\u00eda de San Sebasti\u00e1n, su ciudad natal.<\/p>\n<p>Una pintura que comienza como un canto a la naturaleza y en su desarrollo se eleva como una meditaci\u00f3n que ahonda en la mentalidad del Norte, a trav\u00e9s de una muy personal visi\u00f3n en la plasmaci\u00f3n de su paisaje. Es la atm\u00f3sfera del mar Cant\u00e1brico, su cualidad lum\u00ednica y la fuerza tect\u00f3nica de la naturaleza, la que inspira y configura la obra de Chillida. La fascinaci\u00f3n por el Norte precipita en su pintura un lugar de depuraci\u00f3n espiritual a trav\u00e9s de infinitas variaciones de lo especular, en el que la mar dibuja una estructura en la arena, y el cielo proyecta su luz e imagen sobre ese espejo h\u00famedo. Es la poes\u00eda japonesa, a trav\u00e9s de la brevedad del haiku, la que encarna con precisi\u00f3n este proceso que el propio autor describe: \u00abLa mar se retira, el cielo\u00bb. Un doble espejo que contiene uno al otro.<\/p>\n<p>Un espacio de quietud, aislamiento y ausencia. Una idea del Norte que le mantiene cautivado toda su vida, una met\u00e1fora de la profundidad ps\u00edquica de la tierra norte\u00f1a. El compositor canadiense Glenn Gould, la describe como un \u00abescape a las limitaciones de la civilizaci\u00f3n\u00bb, como algo \u00abotro\u00bb, separado, fuera de la sociedad.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, al mismo tiempo que Gonzalo descubre las arenas, Glenn Gould decide no tocar m\u00e1s en p\u00fablico. Ambos comienzan una definitiva etapa de experimentaci\u00f3n en la que la espontaneidad ya no les interesa. El estudio, a modo de laboratorio, se convierte en un lugar de an\u00e1lisis, mezcla y corte de \u201ctomas\u201do \u201ctakes\u201d realizadas con meses o a\u00f1os de intervalo. Desarrollan t\u00e9cnicas de control que no s\u00f3lo sirven para eliminar las peque\u00f1as imperfecciones, sino para favorecer esa interpretaci\u00f3n concreta que ten\u00edan, previa a la concepci\u00f3n de la obra. Nos encontramos ante una interpretaci\u00f3n a trav\u00e9s del montaje. Sin querer alcanzar la ilusi\u00f3n de la perfecci\u00f3n, optar\u00e1n por la decisi\u00f3n meditada y calculada del artificio en forma de obra.<\/p>\n<p>Cuando Gould abandona la pr\u00e1ctica del concierto, aprovecha los recursos de la difusi\u00f3n de la industria cultural para propagar su actitud. Uno de esos proyectos fue <em>La idea del Norte<\/em>: documental factual narrado en primera persona que interioriza una geograf\u00eda como oportunidad creativa. La cinta funciona a modo de herramienta cognitiva para el dominio del control art\u00edstico. Una vez m\u00e1s, Gould comparte con Gonzalo el m\u00e9todo como estrategia.<\/p>\n<p>La muga de Gipuzkoa con Navarra, en el valle del Bidasoa, ese lugar m\u00edtico donde Chillida vive un mes al a\u00f1o, da vida a esa met\u00e1fora del Norte, en la que el bosque escenifica una lucha cuerpo a cuerpo con la naturaleza. Es all\u00ed donde las brumas se pliegan y despliegan entre las monta\u00f1as y donde tiene lugar la construcci\u00f3n anual de una caba\u00f1a colectiva y ef\u00edmera que supone una forma de consciencia organizada, un momento constitutivo. Es cuando comienza el viento sur, hacia el mes de octubre, cuando un grupo de amigos se re\u00fane con motivo del pase de palomas hacia \u00c1frica. Mugakosoro se convierte en un punto de origen, como el muelle donostiarra es otro lugar de apertura a un \u00abinfinito\u00bb: la mar y el horizonte.<\/p>\n<p>Las paredes de su casa son blancas, desnudas, los muebles escasos. El autor prefiere mirar solamente el cuadro pintado ese d\u00eda, colgado sobre la chimenea, fuera del caballete, a otra distancia y escala. Despu\u00e9s, subirlo de nuevo al estudio y someterlo a la mirada de un espejo, donde confirma y eval\u00faa la imagen final. Es en el estudio donde la met\u00e1fora del Norte funciona para Gonzalo, no tanto como espacio geogr\u00e1fico, sino como lugar mental, sintetizando un modo de visi\u00f3n susceptible de iluminar su relaci\u00f3n con la naturaleza como aparato escenogr\u00e1fico. Un espacio mental rescatado del medio natural que es capturado por la fotograf\u00eda o el cine, elaborado en el dibujo o en el grabado y finalmente volcado en la pintura.<\/p>\n<p>Ya en la d\u00e9cada de los cincuenta, en Castilla, abre un nuevo procedimiento que le ayudar\u00e1 a reproducir el paisaje sin necesidad de dibujar. Es en este momento en el que toma la fotograf\u00eda como trampol\u00edn y empieza a pintar como un fot\u00f3grafo y fotografiar como un pintor.<\/p>\n<p>Cada marea trae nuevos dibujos sobre la arena, nuevos paisajes que el artista registra met\u00f3dicamente con su c\u00e1mara. Cada atardecer trae nuevas im\u00e1genes, desde la mar o desde el monte Igeldo. En sus inicios utiliza una c\u00e1mara Leica que hereda de su padre, y revela \u00e9l mismo en su estudio, en mate, blanco y negro. Si en un principio, la fotograf\u00eda ocupa la funci\u00f3n de una herramienta de captaci\u00f3n, supeditada a la pintura; el super 8, el v\u00eddeo y sobre todo los panoramas fotogr\u00e1ficos, elaborados a partir de los primeros sesenta, adquieren un rol fundamental, ya que pasan a ilustrar y revelar la progresi\u00f3n y el m\u00e9todo interno de la pintura.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del propio instrumental fotogr\u00e1fico compara los escenarios naturales y los eval\u00faa desde su escala, apropi\u00e1ndoselos con el fin de dominarlos. El acto fotogr\u00e1fico funcionar\u00e1 para educar al ojo del pintor. Una ayuda de las lentes a la pintura, que recuerda al uso de instrumentos \u00f3pticos por parte de otros pintores que compartieron sus mismos intereses. Una aproximaci\u00f3n que requiere la necesidad de volver a pensar la historia de las pr\u00e1cticas art\u00edsticas al margen de los tradicionales prejuicios que giran en torno a su pretendida especificidad tecnol\u00f3gica. M\u00e1s all\u00e1 de la materialidad expresiva, se comparte un mismo y fundamental campo de problemas.<\/p>\n<p>Las obras de peque\u00f1o formato aparecen en su estudio dispuestas sobre un plano en el suelo; a \u00e9l le gusta mirarlas en picado, de arriba abajo. Es as\u00ed como siguen activas, siempre desplegadas, a la vista, como modelos o apuntes abiertos para, en ocasiones, como la fotograf\u00eda, ser reelaboradas y servir de base a nuevas im\u00e1genes.<\/p>\n<p>No es casual que, al enfrentarnos a la atm\u00f3sfera de su pintura, nos recuerde algo de su composici\u00f3n, de su manera de \u00abser imagen\u00bb, a los primeros retos de la fotograf\u00eda de paisaje. Gonzalo al mismo tiempo que se aleja de la fotograf\u00eda de las vanguardias, en donde fotograf\u00eda y pintura dejan de competir, se acerca a un punto de vista fotogr\u00e1fico que imita la mirada del pintor. Una t\u00e9cnica paisaj\u00edstica que busca una naturaleza muerta para evitar los efectos del movimiento que pervierten la imagen, debido a los largos tiempos de exposici\u00f3n que requer\u00eda su delicada emulsi\u00f3n.<\/p>\n<p>La obra emulsionada de Gonzalo Chillida puede establecer un claro paralelismo con las fotograf\u00edas de autores como los franceses Gustave Le Gray (1820-1884), Eug\u00e8ne Atget (1857-1927), o el norteamericano Edward Weston (1886-1958). Todos compartieron un mismo m\u00e9todo sin saberlo: no generar una instant\u00e1nea en un primer momento, sino construir im\u00e1genes mentales en una especie de colaboraci\u00f3n con las cosas que ven, estableciendo un intercambio que concentra significados.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de micropaisaje nos encontramos de lleno en pleno campo de lo sublime kantiano. Sobre todo en las <em>Arenas, Marinas, Bosques <\/em>y <em>Cielos<\/em> el m\u00e9todo se aplica hasta las \u00faltimas consecuencias. \u00c9ste funciona a partir de un seguimiento casi cient\u00edfico de miles de tomas. Hallamos la exploraci\u00f3n en profundidad de la superficie de la realidad, que nos recuerda a la tesis de que todo est\u00e1 en cualquier parte a condici\u00f3n de saber verlo.<\/p>\n<p>Al optar por llevar el sistema hasta su l\u00edmite, hay una intenci\u00f3n de mezcla, de copia, de contaminaci\u00f3n entre los campos art\u00edsticos. Sus fotograf\u00edas y filmaciones son tomas condensadas que revelan la evidencia de sus especulaciones sobre un lugar en el que el tiempo ya no existe. Queda patente la capacidad que tiene la fotograf\u00eda para ser anal\u00edtica respecto a la pintura, a trav\u00e9s de encuadres, superposiciones y guillotina. En su obra existe una reorganizaci\u00f3n del espacio como elemento narrativo \u2014basado en una emotiva sensibilidad ante la luz y el agua y ante ciertas cualidades atmosf\u00e9ricas como la niebla, la nieve o las nubes\u2014 en un efecto, como lo califica Santos Zunzunegui, de tensi\u00f3n en la expansi\u00f3n de la duraci\u00f3n. Dando lugar a un estado que se construye en \u00abcontinuidad\u00bb, un camino para encontrar lo abstracto en lo concreto.<\/p>\n<p>Chillida comparte ciertos aspectos con el pintor alem\u00e1n Gerhard Richter, (Dresde, 1932), ambos utilizan una base fotogr\u00e1fica y un m\u00e9todo por el que el azar es parte intr\u00ednseca del proceso de la obra, haci\u00e9ndola parecer inacabada, abierta hasta el infinito y repetitiva en su estructura interna.<\/p>\n<p>Gonzalo consigue trazar un atlas a la medida de su visi\u00f3n territorial, en el que la geograf\u00eda es el espacio mismo de su pensamiento. Un espacio en el que el concepto vasco de naturaleza revela lo estrechamente ligado que se encuentra a esa conciencia vern\u00e1cula, el hecho de descubrir la naturaleza a trav\u00e9s de la experiencia y disfrutarla como condici\u00f3n para acceder a ella. La calidad en matices de su obra invita tambi\u00e9n a una escucha atenta. Las marcas sonoras presentes en el fondo de sus im\u00e1genes son capaces de esbozar el car\u00e1cter oculto de quien las habita. El bosque, la mar o el r\u00edo, cada uno de ellos produce un sonido que le es propio. Aunque en la obra de Gonzalo la naturaleza parezca transitar entre el v\u00e9rtigo, la quietud y el silencio.<\/p>\n<p>El trabajo de Gonzalo Chillida se nutre a diario de un laborioso proceso de observaci\u00f3n, sus habituales salidas del estudio le llevaban durante a\u00f1os a los mismos lugares. La mar, el r\u00edo y el bosque se convierten en sus espacios vitales por excelencia. Son puntos de apertura, observatorios desde los que capturar el encuadre \u00f3ptimo. La elecci\u00f3n reiterada de algunos \u00e1ngulos de visi\u00f3n concretos, meticulosamente elegidos, remiten a esa mirada inmersa en un c\u00famulo de experiencia, que se organiza en encuadres y re-encuadres constantes. Esta repetici\u00f3n obsesiva de su tr\u00e1nsito le permite acumular im\u00e1genes que terminan siendo registradas por sus c\u00e1maras y por su pintura. San Sebasti\u00e1n, su ciudad, y algunos pueblos de la costa como Getaria, Pasajes, Hondarribia o Zumaia entre otros, quedan tambi\u00e9n sometidos a un proceso de deconstrucci\u00f3n respecto al modo habitual de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de su punto de vista, en el que el encuadre y la luz precisa son fundamentales, conforman una suerte de gu\u00eda etnogr\u00e1fica de un mundo paralelo a la espera de materializarse. En el tr\u00e1nsito de la fotograf\u00eda a la obra \u00fanica, La idea del Norte expone el punto de vista de Gonzalo Chillida fuera de los l\u00edmites de su obra reconocida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Bajo el inmenso y estrellado cielo<\/em><br \/>\n<em>cavad mi fosa y dejadme yacer.<\/em><br \/>\n<em>Alegre he vivido y alegre muero,<\/em><br \/>\n<em>pero al caer quiero haceros un ruego.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Que pong\u00e1is sobre mi tumba este verso:<\/em><br \/>\n<em>Aqu\u00ed yace donde quiso yacer;<\/em><br \/>\n<em>de vuelta del mar est\u00e1 el marinero,<\/em><br \/>\n<em>de vuelta del monte est\u00e1 el cazador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Robert Louis Stevenson<br \/>\n<em>Requiem<\/em><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.S. <i class=\"\">La Idea del Norte <\/i>es tambi\u00e9n el t\u00edtulo de una pel\u00edcula que parte de un paisaje etnogr\u00e1fico vasco para retratar a Gonzalo Chillida a trav\u00e9s de los criterios y motivaciones de su visi\u00f3n de la naturaleza. Una voz reflexiva convierte el material de archivo del artista (pel\u00edculas en s\u00faper8 y fotograf\u00edas originales), en la esencia y el vocabulario visual fuera de los l\u00edmites de su obra reconocida. El documental hace uso de entrevistas a personas estrechamente vinculadas a su vida y a su obra y recupera los lugares en los que el artista vivi\u00f3 y trabaj\u00f3. La met\u00e1fora del Norte profundiza en un proceso creativo en el que la pintura, la fotograf\u00eda y el cine entran en di\u00e1logo.<\/p>\n<p><strong><em>La Idea del Norte<\/em><\/strong>, 2016. Video Color, 40\u2019. Alicia Chillida-Benito Mac\u00edas Cant\u00f3n, Direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* Espacio abuhardillado<\/p>\n<p><em>Gonzalo Chillida. <\/em>Cat\u00e1logo exposici\u00f3n, Sala Kubo Kutxa Aretoa, Donostia San Sebasti\u00e1n, 2016.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La idea del Norte Alicia Chillida &#8211; Benito Mac\u00edas Cant\u00f3n El agua, en verdad, no refleja el cielo sino porque mi esp\u00edritu lo refleja; igual es su serenidad, su transparencia y su tranquilidad. H.D. Thoreau, Diario. Agosto, 1851. 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