{"id":30,"date":"2020-04-10T10:26:24","date_gmt":"2020-04-10T10:26:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gonzalochillida.com\/?page_id=30"},"modified":"2020-10-28T11:36:44","modified_gmt":"2020-10-28T11:36:44","slug":"el-mar-de-gonzalo-chillida","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/gonzalochillida.com\/es\/textos\/el-mar-de-gonzalo-chillida\/","title":{"rendered":"El mar de Gonzalo Chillida"},"content":{"rendered":"<p><strong>El mar de Gonzalo Chillida<\/strong><br \/>\nAntonio Saura<\/p>\n<p>\u201c La mer, la mer, toujours recommenc\u00e9e !\u00a0\u201d<br \/>\nPaul Val\u00e9ry.<em> Le cimeti\u00e8re marin<\/em><\/p>\n<p>Desde hace muchos a\u00f1os, durante el verano en Cuenca, contemplo a menudo dos peque\u00f1as pinturas de Gonzalo Chillida. Colocadas en un lugar frecuentado de la casa, constituyen un remanso de paz, unos espejos propicios a la reflexi\u00f3n, una apacible, humilde y c\u00e1lida compa\u00f1\u00eda. Ambos cuadros, pintados con suaves colores \u2013 grises ligeramente azulados, grises te\u00f1idos de ocre- presentan, en su verticalidad, una sucesi\u00f3n de sutiles estratos que se van difuminando en la parte superior de las telas. La sensaci\u00f3n de infinitud de un posible mar brumoso confundi\u00e9ndose con un posible cielo, sin otra referencia que su\u00a0 misteriosa vaguedad, est\u00e1 lograda por medios puramente pl\u00e1sticos, sin recursos ilusionistas. Producen tambi\u00e9n, a pesar de su peque\u00f1ez, la impresi\u00f3n de estar contemplando obras de dimensiones mucho mayores, y en alguna ocasi\u00f3n me he preguntado si el efecto que causan ser\u00eda m\u00e1s intenso si hubiesen sido pintadas en formatos m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando se constata la perfecta adecuaci\u00f3n del tratamiento pict\u00f3rico con la estructura escogida, como es el caso de estas pinturas, cabe dudar de la validez de esta posibilidad sobre la cual, evidentemente, el pintor ha reflexionado. El problema de la relaci\u00f3n de la expresividad con el tama\u00f1o del soporte, e incluso con el instrumento utilizado, tan importante en pintura, depende tanto del esp\u00edritu que la anima como de la personalidad de su art\u00edfice.<\/p>\n<p>Ciertos pintores americanos \u2013pienso especialmente en Still y Rothko- han forzado la escala a fin de obtener una subyugante espacialidad. Ciertas peque\u00f1as obras de Klee logran sumergirnos en un mundo infinito y expansivo, y un pintor tan intimista como Morandi \u2013con el cual, por cierto, la obra de Gonzalo Chillida, a\u00fan perteneciendo a un mundo conceptual tan diferente, presenta ciertas afinidades- puede alcanzar semejante pictoricidad espacial a trav\u00e9s de un tema-pretexto que en principio pertenece a un dominio convencional. En el caso de la pintura que nos ocupa no cabe duda de que la dimensi\u00f3n espacial no depende tanto del formato como de la potencialidad que manifiesta.<\/p>\n<p>En las pinturas m\u00e1s recientes de Gonzalo Chillida, la horizontalidad a la que alud\u00edamos antes ha sido abandonada en pos de una agitaci\u00f3n de las superficies, de un mayor dinamismo, de una efervescencia de la superficie pict\u00f3rica, todo ello, bien entendido, dentro de semejante sutilidad en el tratamiento, de la elegancia y refinamiento que caracteriza su obra. Si eludimos por un instante las sugerencias de realidad que de ellas se desprenden, y dentro de la bidimensionalidad que las caracteriza, hallaremos por encima de todo una diversidad de situaciones inscritas en un espacio expansivo, en principio prolongable en todos los sentidos. Como si las im\u00e1genes que contemplamos no fueran m\u00e1s que un fragmento de un fen\u00f3meno pl\u00e1stico mucho m\u00e1s vasto, permitiendo a la mirada \u2013e incluso oblig\u00e1ndola- a proseguir su recorrido fuera ya de los l\u00edmites del cuadro. Este espacio, ocupado con elementos transparentes, livianos y vaporosos, est\u00e1 sin embargo construido, parad\u00f3jicamente ordenado, pues bajo su apariencia fluida y azarosa existe una verdadera composici\u00f3n subyacente, una invisible osatura que los sustenta y los justifica.<\/p>\n<p>Equilibrio-desequilibrio, acabamiento-inacabamiento, evidencia- ambig\u00fcedad; estos factores contradictorios relacionados con m\u00faltiples aspectos del arte contempor\u00e1neo, constituyen en la pintura de Gonzalo Chilllida elementos permanentes de duda, y aunque parezca parad\u00f3jico, de equilibrio. De duda para el espectador, pues frente a su obra todos los factores enumerados parecen jugar por igual un papel determinante, resultando a un tiempo equilibrada y sabiamente desequilibrada, terminada y voluntariamente inconclusa, evidente y a la vez ambigua. De equilibrio tambi\u00e9n, ya que se compensan y se complementan en una concepci\u00f3n pict\u00f3rica en la cual esta dial\u00e9ctica contradictoria constituye la esencia misma de su universo fluido y evanescente.<\/p>\n<p>Es precisamente en el terreno de la evidencia y de la ambig\u00fcedad donde debemos situar un problema, a mi juicio el m\u00e1s importante, planteado por esta pintura. Si observamos estos cuadros ya no solamente desde el aspecto pl\u00e1stico- sensorial, hallaremos relaciones con el universo mar\u00edtimo y celeste \u2013 en realidad a un tiempo mar\u00edtimo y celeste- de sus obras anteriores, pero tambi\u00e9n un afinamiento de su mirada hacia particularidades de mayor organicidad din\u00e1mica como son, por ejemplo, el reflejo del agua, los meandros formados por las mareas, las sutiles y evanescentes huellas en la arena h\u00fameda, etc. Aparecen formas ins\u00f3litas en este espejo c\u00e1lido que es siempre la pintura de Gonzalo Chillida: cascadas c\u00f3smicas, espejismos de desierto, incendiados cielos crepusculares, y siempre, como un eterno comienzo, el mar, el cielo y la arena, bajo una atm\u00f3sfera norte\u00f1a hecha de brumas y nostalgias.<\/p>\n<p>Me parece que si radicaliz\u00e1ramos ambas miradas \u2013la de la plasticidad pura, o la puramente referencial- y fu\u00e9ramos partidarios de una de ellas en detrimento de la otra, cometer\u00edamos un grave error, pues la pintura\u00a0 a la que nos referimos est\u00e1 hecha de la simbiosis fervorosa de ambas realidades. La referencia a la realidad nunca es expl\u00edcita, sino m\u00e1s bien relacionada con un espacio afectivo, ciertamente determinado, pero productor de pl\u00e1sticas imprecisiones. Las formas permanecen, en una zona intermedia entre la definici\u00f3n y la indefinici\u00f3n, como si en este universo eminentemente pante\u00edsta, toda concreci\u00f3n fuera imposible, y solamente la vaguedad y la bruma pudiera reflejar la vehemencia frente a la naturaleza.<\/p>\n<p>Esta soluci\u00f3n pl\u00e1stica es rara en occidente; solamente algunos pintores expresionistas-abstractos han captado, bajo conceptos est\u00e9ticos evidentemente diferentes, la fusi\u00f3n con la naturaleza que el arte oriental nos ha ofrecido en el pasado con tan intensa ansia, y feliz resoluci\u00f3n. Por ello, la pintura de Gonzalo Chillida representa uno de los intentos m\u00e1s interesantes de esta fusi\u00f3n de la realidad \u2013 en este caso un paisaje mar\u00edtimo transformado en escenario mental- con la abstracci\u00f3n pict\u00f3rica, es decir, la coincidencia de dos fervores \u2013el terreno afectivo y el terreno pict\u00f3rico- sin caer nunca en la tentaci\u00f3n de la representaci\u00f3n ilusionista. La percepci\u00f3n sensorial de la naturaleza se integra naturalmente, sin violencia alguna, en una concepci\u00f3n moderna del espacio pict\u00f3rico: bidimensionalidad, sensibilidad y fantasmagor\u00eda, parecen unificarse en un meta-paisaje, en un verdadero paisaje abstracto tan bello como real.<\/p>\n<p>* Este texto apareci\u00f3 como prefacio del cat\u00e1logo Gonzalo Chillida (Madrid, Galer\u00eda Elvira Gonz\u00e1lez, 1994), y se public\u00f3 en Visor \/ Sobre artistas (1958 \u2013 1998) (Galaxia Gutenberg \/ C\u00edrculo de Lectores, Barcelona, 2001), Copyright: <a href=\"http:\/\/www.antoniosaura.org\">Succession Antonio Saura<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mar de Gonzalo Chillida Antonio Saura \u201c La mer, la mer, toujours recommenc\u00e9e !\u00a0\u201d Paul Val\u00e9ry. Le cimeti\u00e8re marin Desde hace muchos a\u00f1os, durante el verano en Cuenca, contemplo a menudo dos peque\u00f1as pinturas de Gonzalo Chillida. 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